sábado 21 de noviembre de 2009

Acuse de recibo con 34 años y un día.


Dichosa sea la muerte: el día en el que los científicos descubran alguna forma de inmortalidad, los poderosos nos habrán vencido para siempre.

viernes 20 de noviembre de 2009

La vida en un ascensor


Deberíamos vivir en un ascensor: al menos allí pulsamos los botones.

jueves 19 de noviembre de 2009

En el camino, tras la cueva (Cap. 2.24).


Mil zarandajas tan impertinenentes como necesarias nos promete el título del capítulo. En efecto, es lo que es: un zurcido de cosas que aparentemente no tienen nada que ver las unas con las otras (remate de la historia de la cueva, la ermita, una mula cargada de armas, el adolescente que marcha a la guerra, la venta).

Como ya hemos visto otros pasajes de este tipo, sabemos que el zurcido que parece burdo y desorienta en una primera lectura puesto que no sabemos muy bien a dónde nos quiere llevar Cervantes, tiene un sentido: es en estos capítulos en donde Cervantes nos muestra el andamio de la narración para después sorprendernos con la habilidad en su manejo. En primer lugar, como punto de corte entre la aventura de la cueva de Montesinos y las que seguirán: Cervantes suele romper el argumento de esta manera, aprovechando para trasladar a los personajes de un lugar a otro: con ello produce una especie de pausa en el lector, necesaria para llevarlo a otro espacio. Así, en el capítulo nos encontramos de nuevo en el camino, entre la cueva de Montesinos y la venta en la que pasarán la noche.

Se inicia el capítulo con el remate de las recepciones del relato de lo que vio don Quijote en la cueva. Cide Hamete, el verdadero autor de la historia (pero, como vemos por su desorientación, tampoco quien la controla del todo: nuevo matiz para la problematización moderna de la fitura del autor-narrador, que termina pidiendo al lector que sea él quien decida sobre lo narrado), reniega de la historia y la considera apócrifa. Sancho continúa enfurruñado y sorprende al primo la tolerancia del amo. Y el primo, del que ya hemos visto que no anda muy cuerdo, termina de desbarrar anotando algunos de los datos de la historia subterránea de don Quijote, aceptándolos sin más como buenos para sus libros. Además, la intervención del primo le sirve a Cervantes para abordar el tema del mecenazgo: clave en la época y que tocaremos el próximo lunes.

Cuando se encaminan hacia una ermita en la que pasar la noche, se encuentran con un hombre que conduce a toda prisa un mulo cargado de armas. El encuentro no puede menos que sorprender a don Quijote y su curiosidad le llevará a cambiar la ermita por la venta en la que se alojará ese hombre, que ha prometido darles las razones de su apresuramiento. Pero antes pasan por la ermita, en la que no hallan al ermitaño sino a la mujer que lo ayuda y tienen con ella una extraña conversación -que continúa lo que don Quijote había opinado sobre las diferencias entre los primeros cristianos ermitaños y los actuales y que sólo puede leerse en clave erasmista-, que deja insatisfecho a Sancho: insatisfecho y nostálgico de su estancia en la casa de don Diego y las bodas de Camacho, en donde la abundancia de comida y bebida reinaba.

A poco se encuentran con un adolescente que marcha hacia la guerra. Retrata aquí Cervantes un amplio sector de la población española: jóvenes que buscan fortuna en el ejército como medio para ganarse la vida en una España que no les ofrecía muchas salidas, como queda constatado por el breve relato de su vida anterior. Don Quijote, en el diálogo con el muchacho, vuelve a retomar el tema de las armas y las letras.

Todos los temas quedan abiertos, ninguno se ha cerrado, muchos de ellos retoman viejos motivos (como el de las armas y las letras o la manifestación externa de la religiosidad): llegamos a la venta, que, como sabemos, es un espacio de cruces de historias. Quizá allí sepamos algo más. Lo veremos el próximo jueves, al comentar el capítulo XXV.

miércoles 18 de noviembre de 2009

La dimensión exacta de una vida.


Tu sonrisa es la dimensión exacta de una vida.

martes 17 de noviembre de 2009

El hombre que vivía en las tinieblas.


Repaso Beltenebros (1983), de Antonio Muñoz Molina. El narrador es un hombre fatigado, sometido a un destino trágico que le hace vivir un tiempo cíclico, lo que le ha hecho abandonar las ideas de su juventud y ejercer de forma mecánica y sin convencimiento su condición de agente de la organización a la que pertenece (aunque no se cite, se trata de una vinculada al Partido Comunista): con la madurez ha sabido construirse una doble vida en la que se halla más cómodo que en la suya propia. De ella le saca un encargo: matar a un traidor que se parece demasiado a otro al que mató años atrás. El inicio es soberbio y un buen ejemplo del uso del género negro en las novelas de los años ochenta:

Vine a Madrid para matar a un hombre a quien no había visto nunca. Me dijeron su nombre, el auténtico, y también algunos de los nombres falsos que había usado a lo largo de su vida secreta, nombres en general irreales, como de novela, de cualquiera de esas novelas sentimentales que leía para matar el tiempo en aquella especie de helado almacén, una torre de ladrillo próxima a los raíles de la estación de Atocha donde pasó algunos días esperándome, porque yo era el hombre que le dijeron que vendría, y al principio me esperó disciplinadamente, muerto de frío, supongo, y de aburrimiento y tal vez de terror, sospechando con certidumbre creciente que algo se estaba tramando contra él, desvelado en la noche, bajo la única manta que yo encontré luego en la cama, húmeda y áspera, como la que usaría en la celda para envolverse después de los interrogatorios, oyendo hasta medianoche el eco de los altavoces bajo la bóveda de la estación y el estrépito de los expresos que empezaban a llegar a Madrid antes del amanecer.

Todo está ya dicho en esas primeras líneas. El protagonista, Darman, vive su propia tragedia interior, que le ha destruido: es un ser sin identidad que no puede asumir su propia biografía y necesita de la ficción para seguir adelante. Sin embargo, nos es más grato, sentimos su fatiga más cercana que la de aquel a quien persigue, el Beltenebros del título, que vive en la oscuridad y en la angustia fruto de su traición. Como sabemos, en el Libro II del Amadís de Gaula el protagonista toma ese nombre para hacer penitencia.

Beltenebros es una gran novela en la que la mirada postmoderna destapa cómo las grandes ideologías hacen infelices a los seres humanos en cuanto descubren la trampa argumental en la que se sostienen. Leída hoy, un cuarto de siglo después, nos aporta una sensación de angustia: tampoco el ser humano ha sido feliz sin ellas.

Quizá no nos quede más que sabernos supervivientes de todos los naufragios y asumir esa terrible angustia, la amargura y las tinieblas en las que vivimos: por eso el ermitaño de Peña Pobre le puso ese nombre, Beltenebrós (bello tenebroso), al caballero Amadís. Toda una definición del ser humano.

lunes 16 de noviembre de 2009

El feísmo,más entregas de Cornelivs y noticias de nuestra lectura.

Cervantes escribe una novela para la España del siglo XVII, aunque adquiera pronto densidad de universalidad y valor de clásico. El barroco había puesto de moda el contraste, dentro de una misma obra, entre la belleza y la fealdad: el feísmo adquirió relevancia y presentó sus credenciales. Una parte de la literatura barroca se basa en él y en sus efectos al ponerlo en el mismo nivel que la belleza extrema. Desde hace unos años ha vuelto a ponerse de moda.

Ya lo vimos en la Primera parte: la misma caracterización del personaje protagonista y de su escudero eran una réplica feísta de los caballeros de las novelas que parodiaban; las diferencias entre lo imaginado por don Quijote -ya fueran castillos, doncellas, ejércitos o Dulcinea- y la realidad -ventas, prostitutas, rebaños o Aldonza- tratan del mismo tema.

En el capítulo de la semana, lo interesante es que ya no hay una dualidad entre imaginación y realidad en cuanto a la belleza y el feísmo, sino que se presentan en el mismo nivel y en boca de don Quijote: he aquí la culminación de la síntesis estilística de Cervantes.

En el relato de lo que le aconteció en la cueva, el corazón del héroe Durandarte es un corazón amojamado o de carne momia, la bella Belerma no es ni sombra de lo que cuenta su leyenda y ni siquiera puede explicarse su fealdad por el mal mensil (esta alusión, que tanto os ha llamado la atención es parte de la práctica del estilo feísta) sino por la fatiga de la condena de su encantamiento (cosa que jamás les pasaba a los encantados de la literatura caballeresca), su amada Dulcinea ya no puede desprenderse del encantamiento inventado por Sancho y asume su nueva condición.

No sólo eso: Dulcinea vende una prenda íntima por unos pocos reales porque tiene una gran necesidad. La caída es tan brutal que asumir lo que vio (y más cuando seamos conscientes de que lo inventó a partir de un sueño y él mismo lo sabe) explica la evolución que ha sufrido el personaje de don Quijote, que ya no sostiene el mundo caballeresco de la mima manera que en la Primera parte: es parte de la melancolía que lo envuelve y que el lector percibe.

Más entregas del ejemplar único de Cornelivs

Como sabéis, Cornelivs me remitió hace unas semanas ilustraciones de su ejemplar único del Quijote, del que ya dimos cuenta en su momento: un volumen mecanografiado por un adolescente que comenzaba a conocer el mundo y se molestó en mejorar su escritura a máquina copiando el Quijote e ilustrándolo. Lo conserva: un tesoro que heredarán sus hijos como ejemplo de constancia. Publicó aquí, dado el capítulo que hemos comentado esta semana, la que ilustra el descenso a la cueva de Montesinos. ¡Gracias, Cornelivs!

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestra lectura

Abejita nos sorprende con un recomendable enlace en la que se hace a don Quijote pionero de la espeleología. Después comienza el comentario del capítulo tras echarse un sueñecito por imitar a nuestro protagonista y relata, desde la voz del primo, lo que don Quijote vio en la cueva y los comentarios posteriores: recrear así este pasaje le da un nuevo significado. No os perdáis las imágenes: la primera graciosa, la segunda, con una fina ironía. Después nos da cuenta de la opinión del Sanchico, que se la envía Ele Bergón: este chico -que escribe con una sola mano para imitar a Cervantes- no se cree mucho lo de don Quijote y piensa que se ha fumado algo. Eso sí, lo ilustra con la viñeta que el gran Forges dedicó a su padre el domingo pasado.

Kety publica una ingeniosa recreación del descenso a la cueva de Montesinos: don Quijote y Sancho en el metro madrileño. Cuando salen, se encuentran en el Congreso de los Diputados: más que cueva de Montesinos, patio de Monipodio. Después, sigue el paseo por Madrid hasta llegar a un lugar que atrapa a don Quijote, como no podía ser menos: la Biblioteca Nacional. Finalmente, ante una boda en los Jerónimos hablan del matrimonio. No os lo podéis perder.

Cornelivs escribe un sabio comentario en el que aborda el uso cervantino de los romances con tema caballeresco: uso burlesco, por supuesto.

Juan Luis comenta el capítulo X de la Segunda parte a partir de un tema bien de moda: los candados que intentan demostrar amor eterno...

Manuel Tuccitano percibe la importancia del capítulo y la comenta con todo acierto: la frontera entre realidad y ficción, entre el sueño y el despertar.

Jan Puerta analiza correctamente el cambio que se ha producido en el personaje principal y en la novela y el interés que va cobrando todo lo que sucede alrededor de la trama de don Quijote. Lo ilustra con un hallazgo en un mercadillo de Valparaíso: un ejemplar de la edición que los Hermanos Garnier imprimieron en París en 1893. No se conforma: nos anuncia a Eduardo y nos regala con una ilustración de la hemeroteca del Diario Clarín, un ejemplar del Quijote en inglés y varios enlaces cervantinos. Una entrada llena de enjundia.

Antonio Aguilera sigue llevando al extremo el comentario: pero es un extremo provechoso, porque la comicidad de sus palabras nos ilustra cosas que de otra manera no se verían. Como siempre, ilustrado de forma nutritiva.

Pancho, viajero esta semana, se ha hecho esperar pero llega con oportunidad para hacer su resumen, del que quiero destacar cómo se fija de forma magistral en el tratamiento cervantino de la luz en el capítulo de esta semana. Todo un acierto.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

sábado 14 de noviembre de 2009

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en Bubok


La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes abre un portal en Bubok en donde se puede adquirir ejemplares electrónicos o en papel de sus fondos a un precio muy bajo. Entre lo que se oferta se incluye una selección de 35 libros que constituyen la Colección 10º Aniversario, con la que se conmemoran los diez primeros años de la Biblioteca.

Los fondos de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, la más importante para el ámbito hispánico, son accesibles de forma gratuita en la página de la misma: ahora se ofrecen, previo pago de una cantidad razonable, para descargarlos en un formato más cómodo que el disponible en línea o recibirlos en papel en el propio domicilio.

En la iniciativa hay una evidente intención de obtener beneficios económicos de un proyecto que nació, desde su inicio, basado en el concepto de lo gratuito que permitían las nuevas tecnologías.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes nació en 1999 a partir de un acuerdo entre la Universidad de Alicante, el Banco Santander y la Fundación Marcelino Botín. Aunque el apoyo financiero nunca ha faltado es evidente que su crecimiento ha obligado a buscar otras fuentes de financiación y, desde hace un tiempo, la página tiene publicidad -no siempre acorde con los fines culturales de la Biblioteca-. Parte de la nueva iniciativa va por este camino y supone un giro lícito y muy atento a las posibilidades de Internet en cuanto a la edición de libros pero que evidencia ciertas contradicciones con respecto al proyecto inicial y añade un elemento nuevo al actual debate sobre la gratuidad de los contenidos de Internet. En cierta manera, es un intento que va en la línea de lo que anuncian para los próximos meses muchos grandes medios de comunicación para su difusión en la red.

Si las nuevas ideas no tuercen el núcleo del proyecto, será de alabar que se ponga a disposición de los usuarios varios niveles de acceso a un documento y que uno de ellos sea el del papel. Esta parte de la iniciativa también aporta evidencias para el tan traído y llevado debate sobre el libro virtual y el libro en papel. Por ahora queda claro que los dos formatos van a convivir y que el futuro inmediato del libro en papel será la edición bajo demanda: de gran parte de los libros que se editen en los próximos años sólo se imprimirán aquellos ejemplares que se soliciten y paguen previamente. Las consecuencias para el actual concepto de librería de novedades no serán buenas si no se adaptan a esta circunstancia.

Veremos en unos meses si la iniciativa de la Cervantes Virtual tiene éxito y aporta una cantidad económica que lo avale. Estos datos serán interesantes para los que estudiamos este fenómeno: demostrarán si el lector que accede a los contenidos a través de Internet, por la comodidad del papel, está dispuesto a pagar por algo que tiene gratis en la red.

También será interesante analizar la reacción de las editoriales privadas tradicionales ante un competidor tan fuerte que supera, con creces, lo que se espera de una editorial académica.

viernes 13 de noviembre de 2009

Los párpados de cera.


El Marqués de Bradomín carga con el cadáver de Concha, que ha muerto en sus brazos cuando acudía, ya muy enferma, a entregarse por última vez a quien fuera su amante. El palacio se convierte en un laberinto: Bradomín busca, desesperado, un camino hasta la alcoba de su amada muerta porque no se atreve a pasar por delante del crucifijo que preside el camino más corto. Queda paralizado un momento:

Yo me estremecí, y miré con horror el cuerpo inanimado de Concha tendido en mi lecho. Después, súbitamente recobrado, encendí todas las luces del candelabro y le coloqué en la puerta para que me alumbrase el corredor. Volví, y mis brazos estrecharon con pavura el pálido fantasma que había dormido en ellos tantas veces. Salí con aquella fúnebre carga. En la puerta, una mano, que colgaba inerte, se abrasó en las luces, y derribó el candelabro. Caídas en el suelo las bujías siguieron alumbrando con llama agonizante y triste.

Así atraviesa el palacio, camina por estancias que son, en realidad, habitaciones de su propia alma, sólo iluminadas por la luz de la luna. El silencio sólo es roto por el rumor simbólico del agua de la fuente del jardín. A veces la oscuridad es total y debe andar a tientas. El pelo de ella se enreda en una puerta, el Marqués siente pánico ante la inminencia del amanecer:

En una puerta, su trágica y ondulante cabellera quedó enredada. Palpé en la oscuridad para desprenderla. No pude. Enredábase más a cada instante. Mi mano asustada y torpe temblaba sobre ella, y la puerta se abría y se cerraba, rechinando largamente. Con espanto vi que rayaba el día. Me acometió un vértigo y tiré… El cuerpo de Concha parecía querer escaparse de mis brazos. Le oprimí con desesperada angustia. Bajo aquella frente atirantada y sombría comenzaron a entreabrirse los párpados de cera. Yo cerré los ojos, y con el cuerpo de Concha aferrado en los brazos huí. Tuve que tirar brutalmente hasta que se rompieron los queridos y olorosos cabellos…

Llevo años dando vueltas a esta escena de la Sonata de otoño de Valle-Inclán, tan dramáticamente hermosa, tan arrebatadoramente sensual y trágica. Las Sonatas lo tienen todo para ser un éxito de ventas en la actualidad y es incomprensible que los lectores españoles busquen fuera lo que tienen dentro: quizá estén demasiado bien escritas. Valle lo parodió todo en su obra: el romanticismo, los modernismos, el realismo, las primeras vanguardias. A veces parece que se va a despedeñar por el exceso pero siempre le funciona el texto por la magia de las palabras. Hay algo en la literatura de Valle que nos golpea muy adentro.

Llevo años dando vueltas a este pasaje: he visto esa oscuridad del palacio de Concha, he sentido el peso de su cadáver en mis brazos, el olor de su cabello, el frío en la nuca al atravesar las habitaciones vacías y oscuras. Sé que Valle ha acertado y me ha encerrado, junto al Marqués, en el laberinto de la más alta literatura.

jueves 12 de noviembre de 2009

La cueva de Montesinos (Cap. 2.23).


El núcleo central de este capítulo es el relato de lo que don Quijote vio en la cueva de Montesinos y las reacciones que provoca en los primeros oyentes. Esta aventura, como ya hemos anticipado, es central para comprender la propuesta narrativa de Cervantes: equivalente, en importancia, al momento en el que en la Primera parte descubrimos que Cervantes no es el autor de la obra y ni siquiera el narrador principal.

La aventura está construida, argumentalmente, como parodia del motivo del descenso a los infiernos o cuevas mágicas, habitual en la literatura y también en la narrativa caballeresca. Una prueba que el héroe se impone o debe asumir como parte de su proceso de sublimación como personaje mítico. Pero es más: también en la aventura de la cueva de Montesinos hallamos la parodia del motivo literario del sueño con el que el protagonista accede a esferas en las que ve cosas extraordinarias y alcanza el conocimiento de una verdad revelada que le permitirá continuar el resto de su viaje. En el Quijote, este tejido de parodias se realiza de forma tan eficaz que ni somos conscientes de él: lo aceptamos sin más. En gran medida, por la subordinación a la narración realista: sabemos que todo será verosímil según los principios que rigen en el mundo y que no se despeñará por el lado de la fantasía.

Todo el relato de don Quijote es una suma de motivos caballerescos procedentes de los romances más populares en el momento con ingeniosas y divertidas metamorfosis de andar por casa según las cuales se nos explica el origen de las lagunas de Ruidera y el río Guadiana con expresiones propias de Ovidio pero extremando tanto la situación que la comicidad revienta el hilo argumental. Por otra parte, en el relato hay frecuentes caídas de tono (el corazón amojamado de Montesinos, la fealdad de Belerma, la aparición de Dulcinea encanta y la venta de una prenda íntima de la misma por unos pocos reales) que buscan remarcar la parodia con precisión de cirujano. De hecho, gran parte de la ironía destruye cruelmente el sueño de amor cortés tanto como cuando Sancho insistía en la descripción realista de Aldonza: ahora el faldellín de la amada se vende por media docena de reales y su enamorado ni siquiera los tiene.

Si saltamos del argumento a la construcción narratológica de la aventura de la cueva de Montesinos queda aún más claro todo lo dicho. Sancho y el primo sacaron dormido a don Quijote al tirar de la soga porque don Quijote se había dormido y así lo reconoce él mismo. Luego todo lo dicho es producto del sueño y la imaginación del protagonista excitada por las lecturas novelescas. Aunque insiste en haber despertado, sabremos más adelante que él mismo es consciente de que no lo hizo.

Pronto surgen las dudas en quienes le escuchan: ni el tiempo (una hora para los que esperaban fuera, tres días para don Quijote) ni lo relatado cuadra. Especialmente para Sancho, que pronto comprende lo que pasa: nada de lo que su amo cuenta tiene sentido para él en cuanto escucha que ha visto allí a Dulcinea encantada porque él mismo fue quien fabricó la mentira. Cervantes ha convertido a Dulcinea -personaje que, como sabemos, no aparece nunca- en el hilo central: desde las diferentes descripciones de la Primera parte, en especial a partir del motivo de la carta, se ha injertado en la Segunda como vertebrador de la estructura de la novela. Sancho ya no puede creer a su amo. Pero percibimos en don Quijote una puya que avala que éste tampoco creyó de verdad el encantamiento:

-Conocíla -respondió don Quijote- en que trae los mesmos vestidos que traía cuando tú me le mostraste.

Sancho sólo puede destruir la narración de su amo confesando la verdad. Ambos están atrapados en la fabulación y ninguno de los dos puede cortarla sin rebajarse ante el otro: es una competición de narradores mentirosos.

Por primera y única vez, don Quijote ejerce de narrador y protagonista de una aventura en la que es el único testigo: su prueba de caballero lo exigía. Había preparado con sumo cuidado este dencenso a la cueva quizá porque quería ir más allá que su criado, que comenzaba a superarlo.

Tres son los primeros receptores y diferentes sus formas de reaccionar: Sancho no puede creer a su amo; el primo -tan loco como don Quijote puesto que tampoco distingue la línea entre la ficción y la realidad en sus estudios-, sí; Cide Hamete duda razonablemente de la verdad de lo contado y por eso, en el título del capítulo, llama a la aventura apócrifa. Queda, una vez más, realzada la destrucción de la figura del narrador y afirmado el perspectivismo.

El próximo jueves veremos qué nos depara el capítulo XXIV.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Restos del muro.

La caída del Muro de Berlín hace veinte años, conmemorada el pasado lunes, es un hito histórico que significa la fecha central de la postmodernidad. De hecho, es también la referencia iconográfica de las imágenes de esta serie de La Acequia. Aquellos días fueron el resultado de los cambios que se iniciaron a finales de los años cincuenta y que ya hemos analizado en otras entradas. Pero también representan el anuncio de los problemas que han marcado estos últimos años, a los que los principios que sostienen la postmodernidad ya no puede dar solución.

Aunque los dirigentes de aquellos momentos supieron estar a la altura de las circunstancias -quizá hayan sido la última gran generación de estadistas occidentales-, gran parte de los logros se consiguieron por desbordamiento: las ideas que habían llevado, al final de la modernidad, a la división en bloques del mundo ya no servía a la sociedad de aquellos tiempos. Por eso, el proceso se dio de una manera que ningún historiador o politólogo pudo vaticinar: no había libro de ruta que sirviera de guía porque todos analizaban la realidad con metodologías anticuadas.

Aunque los historiadores se han apresurado con posterioridad a corregir su defecto de mirada y han explicado con líneas maestras y con nombres de los dirigentes políticos del momento los pasos que se dieron, a uno le queda la sensación de que asistió a la presencia masiva de la gente tomando el primer plano de la realidad ante los síntomas de grietas en el sistema comunista.: una población harta y madura. Se contaba con antecedentes: el más reconocible la Primavera de Praga (1968). Pero desde los primeros años ochenta el proceso resultó imparable.

Las viejas ideologías ya no servían y la forma de entender el mundo que nació a finales de los años cincuenta -y que había modificado de hecho el sistema liberal capitalista- llegaba a su momento de mayor visibilidad.

Sin embargo, la caída del Muro trajo consigo unas consecuencias que han terminado por arrasar el pensamiento postmoderno: de hecho, éste nació para contestar a un mundo dividido en dos bloques enfrentados en la guerra fría.

Algunos sólo reconocen explicaciones parciales tales como la desintegración del bloque comunista o el monopolio ideológico del capitalismo. La escasa capacidad de muchos analistas para reconocer las razones del otro lleva a propuestas extravagantes o simplistas y, por lo tanto, inapropiadas para solucinar los nuevos conflictos, puesto que parten del enfrentamiento y no de su superación. En muchas de ellas se pone en evidencia este cambio de época en el que vivimos ahora y que ha nacido de las consecuencias de la desaparición del Muro: pérdida de peso de Europa -en un paréntesis provocado por las energías puestas en la reunificación de Alemania y el aumento del número de países que integran la Unión Europea, además de por los conflitos bélicos surgidos en regiones del antiguo bloque comunista-; excesos de algunas administraciones de los EE.UU., que ya no tienen un freno al avance del neocapitalismo, el intervencionismo militar o la fe ciega en el mercado como regulador de todo la vida internacional; estallido de conflictos locales controlados hasta ese momento por los intereses de las grandes potencias; auge del integrismo islámico; inmigración masiva de la población debida a los efectos de la globalización, etc.

Veinte años después del Muro de Berlín, hay quien propugna levantar nuevos muros como solución a los problemas detectados: si guardamos memoria histórica, no deberíamos dejar que se levanten. Ni la primera piedra.

martes 10 de noviembre de 2009

Retrato del paseante en sombra


Desde hace unos días, una persona me busca, con insistencia, en mis disoluciones: indaga en el retrato del paseante sobre fondo rojo. Quizá allí encuentre de mí restos de antiguos naufragios. Hoy todo es todo menos aún: una tenue sombra presente en la imagen que aquí publico. Quizá, por eso, más cierta.

lunes 9 de noviembre de 2009

La erudición inútil, un regalo que llega y noticias de nuestro Quijote.

Qué gran secundario este primo sin nombre que acompaña a don Quijote y Sancho a la cueva de Montesinos. El retrato que Cervantes hace del erudito dedicado a cosas inútiles está trazado de tal manera que hace del primo un prototipo universal. Todos hemos conocido a alguien así: alguien que se lo sabe todo, pero su conocimiento se dedica en especial a lo superfluo, a las curiosidades sin interés y que son casi siempre falsas o acientíficas, además de guardarse de forma caótica y sin jerarquía en la mente del afectado. Es tan prescindible su sabiduría que incluso un hombre que no sabe leer ni escribir, como Sancho, está por encima. Muchos deberían mirarse en este retrato para darse cuenta de lo ridículo de su comportamiento. Nos hubiéramos ahorrado mucho papel gastado en vano.


Desplazados al Paraíso me envía un regalo quijotesco

Hace unos días, Desplazados al Paraíso me remitió esta fotografía con la que me informaba de que había terminado su labor quijotesca: lleva semanas dedicando su tiempo libre a este cuadro. Además, ha tenido la amabilidad de regalármelo para celebrar nuestra locura y el tercer aniversario de La Acequia. He escrito aquí varias veces cuántas cosas buenas me ha dado el blog y cómo ha ampliado mi horizonte vital. Esta lectura, en la que todos nos reunimos para disfrutar y aprender gracias a las páginas cervantinas es un motivo de alegría: cada jueves se viste de fiesta.

Me ha emocionado mucho que Pilar haya dedicado su esfuerzo y su tiempo en este regalo. Mil gracias y mil besos querida amiga: ocupará un lugar de honor en mi casa.

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestra lectura

Manuel Tuccitano comenta el capítulo y propone dos cuestiones: en primer lugar, el conocimiento que Cervantes tenía de la geografía que cita y en segundo lugar buscar cómo celebrar el final de nuestra lectura. No os perdáis las imágenes, con enlace y todo.

Cornelivs se centra en dos puntos. En primer lugar, debate sobre si del engaño estaba o no informada Quiteria. En segundo lugar, sobre la figura del primo erudito y su interpretación. Para debatir entre todos.

Jan Puerta analiza los tres aspectos del capítulo: quiero resaltar, especialmente, cómo ve el crecimiento en sabiduría de don Quijote a lo largo de la Segunda parte. Nos regala el hallazgo de la Harina Don Quijote y una noticia de La Vanguardia a la que deberíamos seguir la pista, porque nos conduce a la Biblioteca Nacional.

Pancho analiza con acierto el pulso narrativo moderno de Cervantes tal y como se ve en este capítulo. No os perdáis cómo Pancho saborea la descripción de la entrada de la cueva: ya conocemos su gusto por las palabras y aquí rescata empozarse. Sin duda, es una de las mejores formas de leer con placer el Quijote. Como siempre, sus ilustraciones son un acierto. También hace una divertida entrada con hemeroteca incluida sobre el morbo gálico.

Antonio Aguilera, tras la pausa debida a la labor bien hecha con la lectura del Manifiesto por la Solidaridad en Priego de Córdoba, vuelve con fuerza por donde solía: no os perdáis los dos incisos. Ni la divertida viñeta que lo encabeza.

Abejita comenta primero el capítulo centrándose en los consejos matrimoniales de don Quijote, al que define como hidalgo solterón, lo que es muy verdad. Después da voz magistralmente a un nuevo secundario: el primo erudito (y no os perdáis la graciosa imagen), que nos relata también la bajada a la cueva de Montesinos. Publica una divertida lista de libros inútiles: os invito a ampliarla con una sonrisa en la boca. Finalmente, el Sanchico sale con una lección de geografía. gracias a Ele Bergón. Se le ve molesto con tanto ir y venir de su padre y se pone a recordarles por dónde ir a Zaragoza. Además, no sabe si enamorarse o no: este chico no sienta la cabeza.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

sábado 7 de noviembre de 2009

Acuse de recibo: Yareah Magazine.


Hace unas semanas, Isabel del Río se puso en contacto conmigo para solicitarme la publicación de uno de los primeros textos de La Acequia en la revista bilingüe Yareah Magazine.

Yareah Magazine. Literature, arts and Myths. Literatura arte y mitos es una revista cultural de publicación mensual, en inglés y español, que trata sobre todo de literatura, arte y música. Su director es Martín Cid. Tiene una excelente factura visual en cualquiera de sus posibilidades de acceso. Yareah Magazine opta con inteligencia por uno de los mejores caminos abiertos en el panorama actual de las publicaciones culturales: no renuncia a ninguna de las posibilidades. Puede ser vista gratis en Internet, descargar en pdf números enteros o artículos sueltos y también puede adquirirse en papel con un precio muy ajustado. Con acierto, amplía las posibilidades de recepción y relaciones que le ofrece la tecnología y publica varios blogs interesantes. La calidad de los textos que ha publicado, tanto de creación como de debate y crítica, la hacen de interés para un público muy diverso.

Isabel del Río, directora de arte de la revista, coordina, en el número 12, un monográfico sobre jardines mágicos y vio en la entrada seleccionada, la que da nombre a este blog, algo que encajaba en la temática. En efecto, cuando escribí aquel texto sacaba a pasear algunos demonios de un espacio mágico de mi infancia -la infancia misma es un espacio y después de salir de él sentimos, en algunos momentos en nuestra vida, una necesidad antropológica, mítica, que nos impulsa a buscar el camino de regreso con nostalgia-. La Acequia comenzaba su recorrido y podía tener la sensación de que escribía sin lectores. Siempre he agradecido cómo algunos de los que os habéis acercado a La Acequia habéis viajado a sus orígenes y dejado constancia de vuestro paso por aquellas primeras entradas, en las que está el motor del blog y la razón del Paseante.

Podéis descargaros el número 12, en este enlace. El texto está en la página 38, pero te recomiendo la lectura completa de la revista.

viernes 6 de noviembre de 2009

Medios seres




Ramón Gómez de la Serna quiso vernos como medios seres: complejos, complementarios, contradictorios, una dualidad del ser que lleva dentro más de lo que es en la piel y que nunca está completo del todo a no ser que se asuma, cuando es posible.

Quizá, la mejor forma de nuestro medio ser sea esta otra: no ser y ser. Y quién sabe cuándo somos más ciertos.

jueves 5 de noviembre de 2009

El amor con pan, un erudito loco y una cueva (Cap. 2.22)


Tres son las partes que componen este capítulo.

En primer lugar, el cierre de las (no) bodas de Camacho. Don Quijote y Sancho han acompañado a Basilio, Quiteria y sus amigos. Resulta curioso que estos no se hayan extrañado de la figura de don Quijote ni lo plantee el narrador como había cuidadosamente señalado en otras ocasiones: no le interesa ni justificar la falta de sorpresa. Todo lo contrario, estos labradores jóvenes e ingeniosos, entre los que ha triunfado el amor frente al interés, lo tienen por un Cid en las armas y por un Cicerón en la elocuencia. Quizá les falte la cordura necesaria: por eso, entre ellos sale un primo sin nombre (pero todos conocemos a alguien así, lo que explica la vigencia del personaje como arquetipo) que resulta ser un erudito falto de cordura dedicado a cosas que, además de no tener importancia, son acientíficas y en ellas se mezcla, como en la cabeza de don Quijote, la realidad y la fantasía.

De ahí que resalte más la función que le otorga Cervantes a don Quijote ahora: la única voz que habla desde el sentido común. Si el protagonista se había puesto primero del lado de los matrimonios convencionales para pasar a defender el amor de Basilio y Quiteria después, ahora opta por una síntesis de ambas perspectivas. Es una magistral lección cervantina sobre cómo se puede hacer evolucionar a un personaje, que cambia y reacciona según las circunstancias que tiene delante. Don Quijote, como viejo y prudente, aconseja a Basilio que se deje de exhibiciones de fuerza e ingenio juveniles para procurar bienestar económico a su matrimonio, porque el amor, sin pan, se acaba. Sobre todo cuando el hombre es pobre y la mujer hermosa (es un viejo tópico literario de contenido misógino que todavía circula). Algunos de esos consejos hubiera querido Sancho para sí.

La segunda parte, se dedica al viaje hacia un objetivo ya anunciado: la cueva de Montesinos, tras tres días junto a los recién casados. Les acompaña un extravagante personaje con el que Cervantes se ensaña tanto que hasta Sancho resulta superior a él (para preguntar necedades y responder disparates no he menester yo andar buscando ayuda de vecinos). El primo del licenciado diestro en esgrima es un tipo de largo recorrido literario, pero tan asombrosamente perfilado por Cervantes en unos pocos párrafos, que quedará como modelo del erudito experto en cosas superfluas: humanistas se les llamaba entonces, en la peor de las acepciones de la palabra. Su saber es una amalgama de conocimientos y creencias que, además de no servir para nada, causan hilaridad por su apariencia científica y la importancia con los que se presentan.

Don Quijote, Sancho y el primo llegan al fin a la entrada de la cueva de Montesinos. Como será el eje de nuestra entrada del próximo jueves, me limitaré aquí a apuntar que es una de las aventuras centrales de la Segunda parte, conectada con el encantamiento de Dulcinea y la estancia en casa de los Duques.

En ella se parodia todo: la caverna de Platón, la puerta de entrada al mundo del conocimiento o de los muertos por los héroes míticos, las cuevas relacionadas con la religión y la magia, la presencia de grutas en la literatura caballeresca, etc. Hay tanta densidad de alusiones en la cueva de Montesinos que parece mentira la facilidad con la que sale bien parado Cervantes y la sencillez magistral con la que encaja esta historia en el argumento del Quijote. Y todo para jugar con estos significados culturales y proponer, una vez más, el perspectivismo y la ironía como salida inteligente. Con un peso evidente en el resto de la narración y en las relaciones entre don Quijote y Sancho.

El próximo jueves comentaremos qué le pasó a don Quijote allá abajo, antes de que Sancho y el primo lo sacaran dormido tirando de la soga. Lo veremos en el capítulo XXIII.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Ro(a)stros


Quizá la mayor aventura sea ésta de buscarnos el rostro en unas pocas líneas.

martes 3 de noviembre de 2009

Han muerto José Luis López Vázquez, Francisco Ayala y Claude Lévi-Strauss

Qué día más triste.

Hoy todos los periódicos deberían imprimirse, como se hacía antes, con orla de luto.

Ayer murió en Madrid José Luis López Vázquez. Su rostro me ha acompañado desde que era un niño. Gran actor: de los mejores que ha tenido la historia de España. Cada vez que veo de nuevo sus trabajos para el cine o la televisión, incluso los que tenían como finalidad única ganar dinero para comer en los malos tiempos, comprendo todo lo que nos ha regalado. Aun recuerdo cómo me impresionó, de niño, su interpretación en La cabina, una obra imprescindible que nunca envejece y adquiere nuevos significados, pero también tantas escenas de comedia en las que todo estaba a un paso de lo histriónico o lo dramático.

Hoy ha muerto en Madrid Francisco Ayala, el último que quedaba de los grandes escritores de una España forjada en la maravillosa continuación cultural que interrumpió la Guerra civil y el régimen de Franco. Exiliado durante aquellos años grises, su obra llegó mal a España, pero alcanzó todos los reconocimientos a su regreso definitivo. Basta leer La cabeza del cordero o Muertes de perro para darnos cuenta de su altura como escritor. Ahora que andamos con la lectura virtual y colectiva del Quijote el mejor homenaje que podemos hacerle es leer su lúcido ensayo La invención el Quijote, en la que está mucho de su forma de concebir la narrativa.

Hoy se nos ha informado de la muerte, en la madrugada del pasado domingo, de Claude Lévi-Strauss, nombre clave para comprender la antropología y el pensamiento del siglo XX. Nos enseñó a mirarnos y comprendernos mejor como especie y como individuos. Recuerdo mi primera lectura de una obra suya, Mito y significado y cómo me llevó a sus otros textos.

Los tres han muerto con la obra realizada, después de una larga vida. Nuestra mejor forma de recordarlos es continuar su obra, revisitándola y ampliándola. Gran parte de lo que somos se lo debemos.

Que la tierra les sea leve.

lunes 2 de noviembre de 2009

El español y Cervantes, más fotos bejaranas con un tesoro (El Quijote de Calleja) y noticias de nuestra lectura.

Según una reciente estadística, el español se ha convertido ya en la segunda lengua materna del mundo, por número de hablantes. La primera es el chino y la tercera el inglés, hasta ahora la segunda.

Aunque algunas autoridades se han apresurado a apuntarse el éxito, éste no se debe a la promoción del idioma, evidentemente, sino a la demografía de los países hispanohablantes. Singularmente, de los países americanos. Esta potencia demográfica no siempre viene acompañada de un desarrollo cultural, como sabemos. Poco es lo que hacen nuestros políticos para la promoción verdadera del idioma, a pesar de algunos esfuerzos -muy mejorables, mucho-, como el Instituto Cervantes.

El éxito que sí podrían apuntarse las autoridades es el aumento del número de los hablantes de español que puedan tener acceso a un libro como el Quijote, ya que se usa el nombre de su autor como marca de empresa. Y que, gracias a su educación, puedan comprenderlo.

Más fotos bejaranas


Como dije la semana pasada, Marina me envió la noticia de un hallazgo cervantino ilustrada con fotos de Manuel. He aquí algunas de ellas, que corresponden al Quijote publicado por Saturnino Calleja en 1905, con motivo del tercer centenario de la obra: una joya que se usó en las aulas y que debería tomarse como ejemplo hoy. Os recomiendo ampliarlas para leer, sobre todo, los textos del editor dirigidos a los profesores y a los niños. Gracias, Marina.

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestra lectura

El Sanchico se disculpa por no llegar a tiempo la semana pasada, pero es que se estaba dando a la comida... Nos lo cuenta Ele Bergón a través de Abejita de la Vega y, como llegó tarde, esta vez hace los deberes a tiempo y comenta divertido la argucia de Basilio y eso que está enfadado con su profesor de lengua.

Abejita, a su vez, nos regala otra voz de secundario: ahora nos habla el cura de las bodas de Camacho, que relata a su manera lo sucedido, aunque no sé si se guarda algo y ni en el final nos lo cuenta. No os perdáis las imágenes.

Cornelivs comenta el final de las (no) bodas de Camacho con todo tipo de preguntas que le surgen de su lectura y sospechando del cura. Un capítulo que ha sorprendido a muchos, en efecto.

Jan Puerta ve, con gran acierto, el signifcativo cambio de tono que supone este capítulo y la habilidad de Cervantes a la hora de diseñarlo. Nos regala una foto quijotesca que os recomiendo ampliar para ver mejor: el mensaje tiene que ver con el capítulo. Y, por si fuera poco, un certero artículo de Apeles Mestres publicado en La Vanguardia.

Manuel Tuccitano focaliza su análisis en las costumbres de los matrimonios concertados. Y, además, nos descubre que la escena creada por Cervantes sigue bien viva y un enlace que no podéis dejar de visitar.

Pancho analiza y aclara todo el triángulo amoroso planteado por Cervantes. Y vuelve a regalarnos unas imagenes que no podéis dejar de ver.

Desplazados al Paraíso comenta el giro argumental del capítulo y, además, nos regala con una ilustración oportuna de las bodas de Camacho. Además, nos remite a un enlace de la Diputación de Valladolid en el que hallaréis cosas bien cervantinas.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

sábado 31 de octubre de 2009

El Manifiesto en Priego de Córdoba


Finalmente, no podré asistir mañana a la lectura del Manifiesto por la solidaridad en Priego de Córdoba. Obligaciones adquiridas con anterioridad y cuestiones personales me lo impiden. Cornelivs y los amigos del El Espolón saben que cuentan con todo mi apoyo y mi deseo de que la lectura y todas las actividades programadas sean un éxito. Por eso, os invito a todos los que podáis acudir a que mañana os encontréis en la Plaza de la Constitución de esta localidad.

viernes 30 de octubre de 2009

Amore


Qué habrá sido de aquel que escribió la palabra.